Comerse una gorda de vez en cuando hace bien a la autoestima y a la salud

Comerse una gordita calentona de vez en cuando es justo lo que me recomendó el médico para que me descargara la leche que se me acumula. Nada mejor que una de estas perras en celo bien rellenas de amor para pasar un buen rato. Después de haberme cogido a bastantes zorras puedo asegurar que sólo una gorda bien caliente sabe cómo hacer para que la pija de uno se ponga al palo. Es que las gorditas son bien gauchas y eso no es un mito. Es una realidad. Eso de tener pocas opciones para garchar debe ser lo que provoca que sean tan fogosas en la cama y se esmeren más de la cuenta para que gocemos como locos. Como dije, de vez en cuando hay que comerse alguna que otra gorda y yo, que lo aplico al pie de la letra es que tengo este compilado de gorditas que me fui comiendo en el último tiempo.    

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