Esta pendeja quería pija en la oficina

No podíamos, aunque no había nadie ya a esas horas había el riesgo de que nos sorprendan en plena cópula, le pedí a mi caramelito que se aguante un poco porque de que le iba a dar pija esa noche eso era un hecho, la mina se quitó la ropa y me pedía insistentemente choto, tenía la cola hermosa y sus tetas parecían más grandes de lo normal, clara señal de que está en época de celo.

Pero no me gusta torturarla de esa manera, si quere pija se la doy, la llevé al toque a un hotel cercano, se supone que iríamos a su casa por cumpleaños de su abuela, terminamos enfiestados, mis huevos le dieron más leche que de costumbre, me estaba preparando para complacer a la novia del jefe.

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