Atorranta del yoga humedece su conchita al verme

Atorranta del yoga humedece su conchita al verme

Cuando mi jermu se va a sus clases se yoga en la semana, yo también tengo mi hora de ejercicios con esta atorranta que me volteo cada vez que se me cantan las pelotas. Esta puta regalada es la trola de mi vecina que, si bien está un poco chapa y todo el barrio lo sabe, garcha como toda una hembra en celo y eso es lo que más me calienta de esta conchuda. Está tan alzada y desesperada por tener una pija bien metida en el fondo de la argolla que hasta no tiene ningún problema en que le saque fotos del lomazo que tiene y de lo mucho que me calienta con esa mirada perdida y ese ojete que pide guerra cada vez que lo tengo entre mis manos.

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